Opinión


El fortalecimiento empresarial como pilar de un transporte público con calidad

29 de November de 2016 , a las 12:10


A veces se genera la percepción de que el transporte público de pasajeros no genera mayor impacto a la economía nacional. Sin embargo, de varios estudios se ha concluido que “pese a la accidentada topografía Colombiana y las características propias del transporte terrestre automotor de pasajeros, este sector ocupa el primer lugar en la movilización de personas dentro del ámbito nacional, además de generar un considerable índice de empleo y ser motor del desarrollo económico” (CONPES, 2007; 7 a).

Creemos que el gobierno Nacional, por fin ha entendido lo que desde la ANDI se propuso desde finales del año 2007: el fortalecimiento empresarial conduce a optimizar la prestación del servicio al pasajero o al generador de la carga en el transporte público por carretera. Sólo empresas con organizaciones y prácticas empresariales adecuadas, asegura la continua prestación del servicio, accesibilidad sin restricciones, calidad y seguridad en el transporte de pasajeros o de carga en Colombia. Es decir, al cumplimiento de los cuatro principios universales que rigen al transporte.

En tratándose de transporte de pasajeros y carga por carretera es evidentísimo ya que los modelos empresariales distan mucho de los que en otros modos se adoptan y que hacen que el primero pierda terreno frente a los segundos.
En general, la estructura organizacional de las empresas está orientada hacia la vinculación del parque automotor, ejerciendo por excelencia una función de intermediación con el Estado para la adquisición de nuevos productos de explotación (rutas, zonas de operación, horarios, etc), relegando a un segundo plano el concepto de calidad en la prestación del servicio (CONPES, 2007; 7 b). Por lo mismo no existe una administración de flota y como la propiedad del parque automotor está vinculado es decir que en su gran mayoría pertenece a terceros, los programas de revisión y mantenimiento preventivo los desarrollan independientemente cada propietario de vehículo. Por otra parte este esquema propicia que proliferen sistemas de gobernanza que se acomplejan por su forma organizacional, es decir, son más las cooperativas que las sociedades comerciales.

En tratándose de pasajeros, la expedición recientemente del Decreto Reglamentario 348 de 2015 que ahora está contenido en el Decreto 1079 de 2015, para el transporte especial (turístico, empresarial y escolar) demuestran que posiblemente sobrevengan cambios positivos. Y se evidencia en los puntos que el Ministerio de Transporte está definiendo con los gremios para proyectar una actualización normativa para las modalidades de transporte mixto e intermunicipal donde se quiere corregir paulatinamente los defectos de los esquemas empresariales y de propiedad de parque automotor que inciden como expondremos en las maneras como se presta el servicio.

La normatividad apuesta porque más exigentes requisitos para la habilitación de nuevas empresas y la reestructuración de las ya habilitadas conduce a una nivelación de la calidad en la prestación por encima y no por debajo. La reforma que trajo consigo el Decreto 348 no fue para flexibilizar más, sino para hacer más exigentes los trámites y condiciones que debe cumplir una organización empresarial del transporte en la esperanza de que ello hará que la mayoría de las empresas de esta modalidad se pongan al mismo nivel de organización de las más grandes y de mayor estabilidad económica. No al contrario.

Por otra parte el Proyecto de Ley 101 101 de 2014 Cámara-134 de 2014 Senado “por medio de la cual se establece el régimen sancionatorio del transporte, su infraestructura y sus servicios conexos y complementarios” hace un mayor énfasis en distinguir y conceptualizar las supervisiones del transporte a cargo de la actual Superintendencia de Puertos y Transporte de Colombia. Ahora sabemos con mayor precisión que la supervisión tiene tres matices: la integral, la subjetiva y la objetiva.

Pero ¿qué es supervisión objetiva y subjetiva? 
Primero, pues que en tratándose de transporte público, la Superintendencia puede supervisar aquellos aspectos que inciden en la prestación del servicio como tal, esto es llevar de un lugar a otro carga y pasajeros por cualquier modo, medio y modalidad. Es decir que independientemente de quién preste el servicio público, corresponde a la superintendencia velar porque los cuatro principios universales del transporte se cumplan: continúa prestación del servicio, la calidad, la seguridad y que se garantice la accesibilidad para todos. Esto es, una supervisión objetiva. Segundo, que ya independiente de cómo se preste el servicio, la persona natural o jurídica que lo presta cumpla con los requisitos exigidos para hacerlo. Se trata de hacer respetar unos requisitos legales para que a una persona natural o jurídica se le conceda la habilitación para prestar el servicio de transporte por el Estado que confía en ella. Al fin y al cabo es un servicio púbico a cargo del Estado que este excepcional y regladamente permite que un particular lo haga. Esa es la supervisión subjetiva (Cardona, 2015; 16).

La supervisión subjetiva es menos traumática para las empresas y el Estado, es menos costosa para el erario público, es más fácil de realizar para las autoridades investidas de atribuciones de policía judicial, etc. ¿Entonces? Si la supervisión subjetiva es mejor y un fortalecimiento empresarial trae consigo unos mejores indicadores en calidad, seguridad, sujeción a la legalidad, más accesibilidad y garantizan la continua prestación del servicio por las empresas, hay que apostarle a ello.

Conclusión: sólo empresas sólidas y con plena administración de sus flotas pueden garantizar a los ciudadanos que el servicio se prestará con plena observancia de las normas y de las aspiraciones de modernidad. Las empresas cuya organización sabe responder al ciudadano que desea ver satisfecho su derecho inalienable a la movilidad es la que será calificada mejor y será la que los ciudadanos escojan más para transportarse. Por eso crecen a tasas superiores que las demás. 

En Carta que la Asociación Bancaria, Asobancaria, le envió a la Ministra de Transporte Natalia Abello Vives el 11 de noviembre de 2015 (Asobancaria, 2015) este gremio le advierte al gobierno que para garantizar la sostenibilidad de los Sistemas Estratégicos de Transporte SETP, los Sistemas Integrados SITP y los sistemas masivos se requiere de dejar aplazar una política coherente y articulada de control de la ilegalidad. Ya este mal aqueja a todos los medios y modalidades del transporte por carretera y crece. La manera en que viene el Estado por medio del Ministerio de Transporte y la Superintendencia de Puertos y Transporte fracasó en esta tarea. ¿Qué hacen o hicieron mal si efectivamente ha habido un reforzamiento del control? No nos cabe la menor duda de que la supervisión objetiva ha fracasado.

Las reformas que el Ministerio de Transporte anuncia cada tanto, sin que concrete, para las modalidades de transporte intermunicipal y mixto deben apostar por esta vía.

Citas
ASOBANCARIA. Oficio No. 177/2015 de noviembre 11 de 2015
CARDONA GONZALEZ, ALVARO HERNANDO. “La supervisión objetiva y subjetiva de la Superintendencia de Transporte”, en El Expreso, informativo del transporte especial y de turismo; Año 13, No. 75, julio-agosto de 2015 p. 16
CONPES. Política nacional para el transporte terrestre automotor de pasajeros en Colombia, Ministerio de Transporte, Bogotá, marzo 2007