Opinión


La administración de los riesgos a cargo del Piloto Práctico

29 de November de 2016 , a las 12:25



Para nadie vinculado con la industria marítima es un secreto, cuán riesgoso puede ser operar en el Puerto de Barranquilla, en especial cuando las condiciones climáticas se tornan extremas y adversas.

El Riesgo es definido como la posibilidad o probabilidad de que un resultado negativo ocurra y el tamaño de ese resultado. Por lo tanto, mientras mayor sea la probabilidad y la pérdida potencial, mayor será el riesgo; la misma definición nos obliga a tratar de “administrar” los riesgos, para minimizar pérdidas y aumentar la seguridad, la operabilidad y el nivel de servicios del puerto, con sus beneficios sociales y económicos.

El Riesgo debe entenderse como la posibilidad de que ocurra un peligro y el Peligro es la situación en la que es posible que ocurra un daño o un mal.

El Análisis de Riesgo es la parte del proceso que sistemáticamente usa toda la información para determinar la frecuencia con la cual cada tipo de incidente puede ocurrir y la magnitud de sus consecuencias.

El Análisis de Riesgo comprende las siguientes fases:

1. Establecer el criterio de valoración del riesgo,
2. Identificar los incidentes potenciales,
3. Calcular la frecuencia de esos incidentes,
4. Calcular las consecuencias de cada incidente,
5. Calcular el riesgo de cada caso y el acumulativo para todos los casos que puedan ocurrir en las operaciones portuarias.

El Análisis de Riesgo se nutre de las experiencias diarias, de informaciones técnicas frecuentemente renovadas, y del estudio de las consecuencias de cada incidente anterior; no puede ser un ejercicio unipersonal, ni en el caso de Barranquilla, como una tarea exclusiva para el cuerpo de los Pilotos Prácticos licenciados para el Puerto, sino que debe implementarse como una disciplina interadministrativa que involucre y comprometa a todos, quienes directa o indirectamente, están vinculados  con las operaciones.

El criterio de valoración del riesgo se inicia conociendo las condiciones limitantes operativas del Puerto, generalmente distribuidas en cuatro (4) grandes grupos: a) las condiciones climáticas, b) las condiciones del buque, c) las de las cargas, y d) las del factor humano.

Las condiciones limitantes climáticas son medibles y pronosticables, sus efectos son ampliamente conocidos y poco puede hacerse para variarlas. Las condiciones del buque, se conocen con anticipación y se puntualizan en la entrevista abordo con el capitán, antes de iniciar la maniobra, aceptadas como información de buena fe. El tipo de carga, también se conoce anticipadamente, pues es particularmente extraño que un capitán no declare las mercancías embarcadas (caso barco chino en Cartagena) y que no se le apliquen las medidas de seguridad recomendadas. Sin temor a equivocarnos, hasta aquí la valoración del riesgo se basa en conocimientos previos y son predecibles.

“La paradoja del factor humano”

 El factor humano es bastante más complejo y menos estudiado. El error humano es la primera y principal atribución como “causa” de la mayoría de los incidentes. Sin embargo, en seguridad el problema del error humano gira alrededor de un equívoco, es lo que se conoce como “la paradoja del factor humano”; sí los errores humanos son las “causas” de los incidentes, entonces la prevención sólo puede ser definida y entendida como “el control de las causas de las causas”. El error humano es muy confuso como concepto y su clasificación resulta complicada, puesto que también hay errores de diseño del canal navegable, errores de correcto mantenimiento, errores en la información batimétrica, etc., que son también errores humanos, aunque no necesariamente personales o de personas identificables, por lo que, como ya se ha indicado, los fallos técnicos son solo errores humanos, no operativos ni personales, sino también causados por errores en los procedimientos.

Para el Piloto Práctico, mantener una permanente actitud de prudencia es la mejor prevención para minimizar los riesgos de ocurrencia de incidentes en el Puerto; para la Autoridad Maritima todos los actos de vigilancia, control y confirmación permanente de la información requerida para la operación del Puerto, es la mejor ayuda para la prevención del riesgo de incidentes. La dinámica del Rio Magdalena y las actuales circunstancias, nos obliga a todos los que participamos en las actividades tanto Marítimas como portuarias a un esfuerzo adicional conjunto.